Y llegó.
Llegó la explosión que se veía venir. Mis ganas explotaron junto a las tuyas.
Me llevé a la cita el papel donde anotaba todos los besos que me debías.
El camino de ida y el camino de vuelta se basaron el sonrisas estúpidas al mundo.
Y llegó.
Llegó su cama, su risa, sus gestos, sus manos, sus ojos.
Podría haber utilizado las palabras, pero me gusta el lenguaje de las miradas y besos mudos.
Llegó y yo le abrí la puerta.
Llegó y yo le invité a entrar.
Llegó y ya le he preparado la cama para quedarse.
Llegó y no se si se quedará.
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