Mis zapatos preferidos.
Mi dolor sin sentido.
Un lazo en cada tobillo y fuerza sobre puntas.
La delicada línea entre afición y amor.
Bonita linea recta que marca una rodilla estirada,
bonita espalda cuando saca pecho y tira de los hombros hacia atrás.
Este amor no se marca por cuantas veces te subas a un escenario
sino que se marca por todas aquellas veces en las que decidiste sacar un par de puntas
y dedicarte a echarle horas a esa libertad, a esa danza, a ese amor, al ballet.
Algo no muere ni desaparece si verdaderamente lo defines como amor del bueno.
Nunca más de lo que soy, nunca menos de lo que fui...
Siempre valiente y siempre con ellas.

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