Antes, antes sabía hablar bonito, antes conocía pensar en alguien más que en mí.
Antes sabía imaginar, antes conocía mis ganas. Antes solía sonreír sin saber por qué, solía bailar por las mañanas, antes conseguía tener las ideas de una chica de 6 años cuando cree que se ha enamorado. Y realmente me encantaba, sí, me encantaba aun definiéndome como una chica inocente, pero consciente de él. Pero todo cambia cuando te empiezas a despertar y ya no eres esa chica de 6 años que saltaba de la cama pensando qué plan tocaba ese día, aquella chica que corría a por su móvil para leer sus "buenos días" tan esperados y con los que se llenaba de la alegría suficiente para decir: Hoy como ayer, puede ser un gran día.
Esa temporada pasó, y hoy a día parece que está demasiado lejos de mí, porque hoy me levanto como una chica de 16 años, con ganas de apagar el reloj y seguir tumbada en mi mayor refugio, que si salto de la cama es solo si veo que llego tarde, y que no corro la maratón para ver el móvil, si no que lo miro desde lejos preguntándome si hoy puede ser un buen día, si va a valer la pena encenderlo para alegrarme el día o si solamente será otro más como de costumbre.
En fin, ahora solo se hablar de tonterías que quizás solo consiga entender yo, ahora conozco que es la desgana. Ahora se escribir más que hablar, porque no conozco las palabras exactas para pronunciar y expresarte lo que quiero o no quiero, antes pensaba que sería egoísta pero ahora pienso que no, que no es ser egoísta que adivines tú mismo las cosas, mis cosas, que de alguna manera también hablan de ti.
Que antes lo mucho gustaba y lo poco cansaba, pero ahora lo mucho cansa y lo poco agrada.
Fíjate si no soy egoísta que solo pido un poco, un poco que consiga que pierda unos cuantos de años.
Fíjate quedan días contados para cumplir un año más, para ser una chica de 17 ya, y aquí sentada pido perder años, perder miedos, perder razones para pensar más que actuar...Pero bueno ya sabemos que no pasa nada, pero que efectivamente pasa el tiempo. Pasa el tiempo sin saber que las cosas tienden a cambiar, y cuando no nos gustan esos cambios nuestro cuerpo avanza pero nuestra mente se queda estancada en aquel sitio donde quisiera seguir estando.
Una vez más, me doy cuenta que la vida se mide por el tiempo, por los años y por los días. Que no existe el "Querer es poder" , porque yo(te)quiero y no puedo.