TU SERAS VERDADERAMENTE LIBRE CUANDO SEPAS AMAR SIN JUZGAR

domingo, 9 de febrero de 2014

Eres tú. Eres algo que nadie consigue comprender.
Eres algo tirando a mucho y debería sentir rabia y odio hacia ti. Debería darle un golpe a tus palabras. Debería olvidarme de que te quiero. Debería abrir los ojos y saber que no soy yo quién actúa, que no soy yo quién decide seguir hablándote, si no algo tan fuerte que consigue que me esconda.
Eres tú quien me agota todos los días, y quien me tiene colapsada a todas horas.
Eres tú quien camina por mi mente y quien le hace cosquillas a mis costillas.
Eres tú quien recorre de arriba a abajo mi garganta y quien suspira a 3 cm de mi cuello.
Eres tú pequeño diablo el que me atrapa. Tú, eres el que se apropia de mi orgullo.
En este problema, el sumatorio nunca es cero, y alguien siempre gana.
En este día de tormenta, dejo que las letras corran, porque no hay otra manera de poder sacar
todo lo que siento, sin tener luego que arrepentirme de manera automática.
Hoy, en este día, soy dos personas a la vez, una es la que se dirige a ti de forma firme y distante,
y otra es la que está aquí dejándose al descubierto, dejando que al menos quede escrito un par de palabras que llevan tu nombre pero sin ninguna etiqueta ya que a ti ya no me atrevo. No me atrevo ya no por miedo, si no porque empiezo a guardar este trocito de mí que no suelen conocer.
Quisiera que todo volviese a empezar, quisiera que mañana fuese agosto en vez de febrero. Quisiera levantarme y ver mi piel tostada, ver las huellas que me dejastes y tus palabras grabadas.
Quisiera volver atrás, para volver a tenerte a todas horas, pero sobre todo para cambiar aquello que ahora arrastro. Para acabar con esta rutina, que poco a poco, día a día, me está consumiendo. Pasa el tiempo y no nos damos cuenta, de que cada día que añadimos nos hacemos más viejos, más unidos sin tenernos cerca, porque llegamos a acostumbrar o a vivir del recuerdo. Quiero que te fijes en mis actos, quiero que empieces por comprenderte para después poder entrar en mi mente, quiero que dejes a un lado los miedos y que seas tú quien hable por unos instantes, quiero que te liberes de esa armadura, quiero que me quieras, pero esta vez con palabras tan seguras y sinceras que demuestren que si valen. Me conformo con poco de ti, lo mínimo para poder seguir alimentando mis ganas, porque ya no puedo bañarlas de recuerdos, porque piden a gritos ese alguien del que llevan aferradas y quieren seguir agarradas.
Escribo más de lo que debería, y hablo un poco menos de lo que solía.
Todos terminamos sacando de algún u otro modo todo lo que acumulamos dentro y nunca vemos forma de sacarlo.
Supongamos que todo esto simplemente es culpa de la tormenta que siempre termina abriendo demasiadas cosas.

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