Eres mi agua, cuando tengo sed.
Eres mi almohada cuando quiero descansar.
Eres el grito en bajito que me despierta de madrugada.
Eres simplemente una gran incógnita.
Y por eso me ha llenado en un mar de dudas, de océanos. Y lo que es injusto es que no sonrías, por que a ti te rodean solo buenas caras.
Y pensar que somos días grises y días claros.
Me he preguntado muchas veces por qué me dedico a escribirte en silencio, y encontré la forma de explicarlo y dice así:
"Y sí callo, no es si no por miedo a que mis palabras cambien de dirección, o pierdan su sentido desde mi aliento a tu oídos.
Porque mientras callo, te miro y me desvivo en los intentos de hablarte con miradas.
Mientras callo, se calla el mundo y sólo escucho a tus ojos pedir un beso.
Que sí callo, es para que te cueles en el aire que forman mis palabras y aprecies que los espacios entre letras no son más que silencios por el miedo a que te vayas, a que no sea nada."
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