Preparada me digo a mi misma cada mañana, preparada para llevarme por delante el día que comienza.
Hace unos días pensaba que era mucho más fácil escribir por el amor, pero hoy me doy cuenta que el desamor es el gran aliado de la escritura.
Hoy me he dado cuenta que prefiero ahogar mis penas entre letras, me he dado cuenta que serás presente en mi cabeza, seguirás viviendo en mi almohada, en mis textos y en mis tardes de pensamiento... Porque te llevaré conmigo sin tenerte, el vicio que creaste y las ganas inmortales que existían no conocen eso de desaparecer, a si que les daré cobijo por un tiempo. Un tiempo en el que tendrás casa donde esté yo.
He aprendido a perderte y quizás por esa razón me duele pero mi mente y mi cuerpo se ha acostumbrado a echarte de menos y a querer imaginar una vida contigo pero sin ti.
He aprendido que vale la pena tener la conciencia tranquila por haberlo intentado todo sin tener que arrepentirte por algo que no has hecho después.
He aprendido a quererte durante mucho tiempo pero con la consecuencia de dejar de quererme a mi misma, y en ese tiempo que te daré cobijo hasta que encuentres otra casa las cosas empezaran a cambiar porque toda la atención que te regalé sin saberlo, todas esas horas, todas esas ganas, ahora me las dedicaré a mí.
He aprendido, pero ahora me toca aprender otro tipo de cosas como practicar para que no aparezcas mientras estoy despierta, te concedo solo las noches.
Aprender a olvidarte sin hacerme daño es lo que quiero.
Diría que quisiera empezar a quererme más que a ti, pero eso ya está en práctica y ¿ sabes una cosa ?
me soy conociendo de verdad, y estoy volviendo a recuperar esa seguridad que antes se había esfumado.
Te quiero aún olvidándote.
Te quiero, pero ahora comienzo otra historia en la que la protagonista solo soy yo.
Te quiero, pero uno de los dos decidió alejarse.
Te quiero, pero esto era de dos y no de uno.
Te quiero, pero me quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario