Vale, lo admito. Me hallo un tanto ilusionada.
Admito que me encanta mirar su rostro, recorrer su espalda con mis manos, jugar con su pelo.
Vale. Lo admito.
Admito que adoro jugar a las miradas.
Pero también comienzo a admitir que no salimos de lo puramente físico, que te puedo querer, pero
no adorar, ni amar ni mucho menos. Es algo que está en el aire, sostenido por no sé muy bien el qué,
y que nos desplazamos como nos viene en gana.
(Quedábamos el orgullo a un lado cuando nos teníamos en frente, perdíamos buscarle tres patas al gato)
Y escribo entre paréntesis porque no me atrevo a mentir de esa manera ahora que se que estas cosas solo hablan de mí, de mi actitud, y a mi pesar, también se que recuerdo tus manos de arriba a abajo, que añoro tus bailes improvisados... Y entonces empiezo a darme cuenta que no solo es algo puramente físico sino que
también nos rodeamos de ganas.
Yo te gano, tu me ganas.
Pero, hoy a día me han cansado adivinar esas ganas tuyas,asique o pones un "ás" sobre la mesa, o prometo alzar la voz para decir basta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario