Te deslizar por el suelo, flotas en el aire
te sientes dueña de cada espacio que hay en la habitación.
Tensas el cuerpo, estiras el cuello, y sigilosamente conviertes un movimiento en arte.
Es una liberación, es una sensación, es vivir.
Estas enseñada para alegrar a quién te mira.
Empiezás así. Empiezas con unas cuantás piruetas mal echas, una faldita, y unas zapatillas planas.
Pero tú no sabes que este solo es el comienzo. Que lo que empezó siendo una distracción con tus amigas, terminará siendo una aficción, será un vicio.
Todo tiene su historia, y aquí vas creciendo en ella, vas madurando con ello.
Ves cambiar tu cuerpo, ves cambiar tu caracter, ves cambiar tu actitud.
Vas bailando por los pasillos, oyes la música y tu cuerpo se balancea como una marioneta,
controlas tus brazos y sabes donde picar la punta del pie, tu cabeza lleva el control.
Cambiar a primera y comienzas a sentir cosquillas por los brazos. Cambias a segunda y el ritmo te invade, llegas a tercera y ya la música te ha echo suya.
Es cómo si puederas ser libre en 3 minutos, como si pudieses mandar en una habitación de 50 metros cuadrados.
Es increíblemente sorprendente la capacidad que tenemos al entrar en una clase y poder olvidar todo lo ajeno a lo que se concentra ahí ( ternura, sensibilidad, elegancia ).
Termina siendo una obsesión, es un vicio.
Eres sencillamente lo que ha llenado mi vida.

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