TU SERAS VERDADERAMENTE LIBRE CUANDO SEPAS AMAR SIN JUZGAR

domingo, 18 de mayo de 2014

He encontrado el gran problema. El problema es que no se no quererte u olvidarte, no se como se hace ni como se consigue. Se llama debilidad y es mi perdición, es la perdición de mis obligaciones.
Su nombre ahora esta acompañado de un sol por las mañanas, de tardes sin lluvias, de la alegría que contagia la primavera.
Creo que tu sombra vuelve a alimentarse de la mía, creo que todo esto es un puto juego al que no me han preguntado si quería entrar sino que apareciste tu solo con el objetivo de descolocarme la cabeza.
Apareciste para quedarte en mí sin estar a mi lado. Apareciste para llevarte mi cordura y entregarme la suerte del enamorado, esa suerte que se compone de saber llorar por las noches, esa suerte que te pone mal cuerpo cuando notas que el olvida y que tu sigues igual... La suerte del enamorado de saber hacer el tonto sin hacer practica.
¿ Por qué las cosas buenas y que vician terminan a la larga siendo malas ?
¿ Por qué hablar de suerte también implica ser débil ?

Deberíamos callar para asentir a la verdad, a la realidad que muchas veces se hace pasar por el enemigo del amor. Deberíamos pisotear mas de un papel. Deberíamos reírnos de la suerte del enamorado. Deberíamos poner antes las cartas sobre la mesa que jugar sin comprobar que tenemos los pies sobre la tierra.
Deberíamos ganarle ese pulso a esto que suelen llamar " amor " , aunque a mi me gusta más llamarlo por " acostumbrarse ", pero seguimos sin decidir ponernos serios y vivir por los segundo que nos dan aquellas cosas que nos hacen sentirnos especiales a vivir los minutos en los que solo ves realidades que duelen.

Siempre habrá un momento en la vida de cada uno en la que comprenderá tantas cosas que parecían estúpidas, como el echo de recorrer la ciudad entera para pasar unos minutos con la persona que ahora es dueña de tu sonrisa, siempre conocerán ese momento en el que pasan de creer ser independientes a empezar a ser dependientes de un sentimiento. Y fijaros como somos realmente, que frente a vivir sin preocupaciones haciendo lo que se quiere en ese momento a preferir hacer lo mismo pero contando con alguien todos los días.

Y estas son un par de verdades que odiamos reconocer pero también reconocidas como verdades.
Tan verdad como que tu vives y sueñas cada noche en mi almohada, tan verdad como que las teclas de mi ordenador hablan solas para contarte quién eres y qué produces en su dueña, para contarte que vives en más sitios aparte de en tu cuerpo, para contarte unas cuantas tonterías con palabras y que algunas veces también eran verdad.

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