Un día de estos en los que te sientas en el suelo miras al frente y comienzas a desnudarte por dentro.
Empiezas a sacar de ti todo aquello que guardas para que de alguna manera puedas mirarlo y sepas que guardas ahí dentro.
Un día, hace más bien poco, me senté en el suelo mirando al frente, y fijate si guardo cosas que necesité días.
Días para darme cuenta que tengo mucho fondo, mucho fondo donde guardarte, un fondo inexplicable pero que aunque quiera o no existe.
Sentada comprendí que el verbo querer no siempre es bueno, comprendí que no siempre es fácil, y entendí que en este pulso he perdido yo.
Miré al frente y pude ver como corrían todos mis pensamientos, todas mis ideas, y todas mis palabras que existen para ceder por ti.
Miré al frente y supe que es cierto eso que dicen de que " el amor duele ". Es como si cada momento en silencio te dieran una patada en eso que tenemos para querer.
Escondí la cabeza sobre mis piernas por si por casualidad conseguía que se esfumaran aquellas palabras, aquellas no miradas, aquellas veces...
Miro a la nada, miro con el objetivo de conseguir un camino mucho más fácil que el dolor
Miro a la nada para intentar evadirme o evadirte de mi, pero el necesitarte es más fuerte que la nada.
Duele extrañarte y duele quererte.
Y mucho más duele olvidarte.
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