Cuando consiga conocerme de verdad. Cuando por fin destape quién vive verdaderamente en mi. Cuando te enseñe quién soy. Quizás y sólo quizás vuelvas a recordar de quién llegastes a enamorarte.
Yo no quiero tenerte ni atraparte, tan sólo quiero quererte, quererte para que me quieras.
Queda poco, bastante poco para que mis ganas de hablar y de destapar todo esto que me guardo en silencio salga al exterior en forma de palabras con tu nombre.
Queda mucho, demasiado para conocer tu verdad, porque te escondes tras algo donde nadie consigue llegar. Pero yo también me canso de este juego que empezó siendo interesante y divertido en el que jugar a ciegas nos hacia ser más irracionales, pero un juego siempre igual no gusta sino que cansa.
Y cuando me canso, me encuentro entre las ganas que tengo de ti, de olerte, de agarrarte, de pegarnos con amor en la cama, pero todo eso compite contra este cansancio, entre tu actitud de desconocido, ante tus idas de cabeza, ante ese chico al que odiaría si fuese real.
Aprende, o vuelve a recordar que hablar nunca es malo, recuerda que es mejor hablar ahora que callar para siempre, recuérdate y recuérdame.
No hay comentarios:
Publicar un comentario