No quiero, pero quiero.
No quiero pensar, porque el pensar me abre los ojos.
Quiero creer ser más irracional que racional, pero termino pensando, pensando, pensando
y llego a la conclusión que te esperabas, que escondes y que has intentado evitar que vea.
¿ Y que veo ? Veo que nada existe, que eres tan suspicaz que llegas a creerte las mentiras, pero no
mentiras cualquieras, si no tus propias mentiras. Mentiras que guardaban muchas verdades, verdades
vividas y aseguradas; mentiras que encajaban a la perfección con mis tardes desordenadas; mentiras
que sentaban de lujo, para que mentirnos; mentiras que han conseguido que te quedes sin final; mentiras
que aún teniendo parte de verdad, siguen siendo mentiras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario