Todo iba viento en popa, todo iba cogiendo forma...
Los días pasaban y yo cada vez me encontraba en el mismo banco, en el mismo lado de tu cama.
Alguna escusa nueva cada día para volver a vernos, un motivo más para quedarme un rato más.
Cada día salíamos un poco más de nuestro escondite. Cada día había algo más que contar.
Cada día me mantenía en mis quince pero cada vez más cerca de ti. Y es que cada día crecía esa complicidad.
Pero cuando pensaba que el "NO" de mi cabeza había ido desapareciendo, entonces, en ese momento, descubro que solo estaba descansado. Que si quiero puedo encontrar cinco mil razones para las que desconfiar, y es que ya no se si he llegado a un nivel de locura inalcanzable pero no dejo de imaginar que tantas coincidencias son señales del destino.
Descubro que esto me está calando fuerte, que pensando y pensando me creía que no significaba nada para mi. Pero todo eso cambió cuando me escupiste en toda la cara, cuando pasabas al lado mía con la mirada escondida y por delante de mi orgullo, cuando por rabia o decepción mi alegría sentía que la pisoteaban, cuando sentía que llevaba el apodo de tonta pintado en la frente...
Ahí, ahí encontré un par de respuestas, una era que no estaba loca, otra era que no soy lo que creía ser, y por último que me importas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario